Esa extraña manía de querer
destruirlo todo, de tener el poder de hacerlo y de desahogarnos a base de
aplicar dolor, por el dolor que nos hicieron algún día… ¿No entendéis que el
verdadero poder está en el no hacer daño?
El hecho de poder destruir a
alguien y no hacerlo. Algunos jugáis a acumular miedo, eso a lo que llamáis
respeto. Yo no voy a jugar a eso.
Crecemos y nos hacemos más inteligentes y por tanto más
poderosos, yo no quiero destrozar a nadie, incluso a los que me odien. Creo que
tiene mucho más mérito hacer que me quieran y confíen en mí en los tiempos que
corren.
Se puede ser el rey de la selva
sin comerte a los demás, sinceramente prefiero ser el león más flaco y querido
de la historia que un rechoncho y temible león que algún día fue un gato con
miedo a la soledad.
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