Si hay algo mejor, ¿por qué conformarse con menos?
Quizá el título os resulte algo típico pero creo que lo que
os vengo a contar no lo es. No estoy hablando de ofertas ni gangas, ni de vivir
al máximo, ni siquiera me refiero a grandes aspiraciones del estilo ser
rico y famoso. Que va, me refiero a pequeñas cosas, como siempre. (Ojo, si no
os gustan las cosas pequeñas, este no es tu blog, pero me caes bien igualmente
por generarme una visita, guap@)
En esta ocasión vengo a hablaros de ocasiones, de momentos
en los que merece la pena dar un poco más para disfrutar quizá bastante más de lo que puedas pensar que acarrea ese esfuerzo. No es más que un
consejo pero creo que todos podemos ser un poco más felices si acabamos
consiguiendo un poquito más de lo que esperábamos, y me explico:
- - Estudiar para el cinco, echar un par de horas
más por alguna razón inesperada y sacar el 6,5.
- - Comprarte ese capricho que tanto esperabas pero
antes, ahorrar un poquito más y hacerte con uno algo mejor.
- - Tocar ese estribillo de esa canción que tanto te
gusta con la guitarra, pero oye “te pasas” ensayando y la tocas al completo, no
perfecta pero si entera.
A algunos les
parecerá una tontería, yo creo que ese plús genera mucha más felicidad de lo
que creemos porque ayuda el factor sorpresa de que no esperábamos tanto.
Esto no es una guía para ser feliz, eso no existe, esto solo
es un consejo de alguien feliz que quizá algún día le sirva a otro individuo soñador como tú.
La vida puede ser un poquito más bonita de lo que ya intuimos que será, solo te lo tienes que proponer, porque poder, puedes (Y eso deberías saberlo ya de sobra).