Quizá es un
enfoque un tanto extraño, pero no sé, quizá ha sido la inspiración típica que
te da la ducha, o el verme las pulseras que suelo llevar ahí mojándose sin
quejarse , sea lo que sea le he encontrado cierta similitud con las personas
que tengo a mi lado, y bueno, aunque parezca de locos así es y así lo voy a
intentar explicar, habrá quien solo vea tonterías y quien vea la realidad que
intento explicar, lo dejo en la opinión de cada persona
Las pulseras que
llevo, que lleva gente, esas cositas de colores que se enganchan en cualquier
lado, que se rompen, que se cambian… para mi forma de ver la vida se podría
decir que son esas personas importantes para cada uno. Me refiero a que las
pulseras que llevamos podrían compararse con las personas que están ahí con
nosotros cada día, porque esas pulseritas lo están, ahí de adorno, pero lo
están. Con esto me refiero a que las personas importantes para nosotros son
como pulseras, están ahí muy cerquita nuestra, pegadas a nosotros aunque a
veces nos olvidemos de ellas ahí siguen…
Dentro
de las pulseras encontramos de todo tipo, para empezar hay pulseras buenas y
malas, como las personas, las buenas son las que siguen ahí con el paso del
tiempo, aunque las mojes, les tires, le de el sol, etc… ahí siguen, aguantando
mientras que las malas , son de otra calidad que quizá no aguanten un primer
tirón o simplemente se aflojen ellas solas sin que te des cuenta. Cabe añadir
que también te definen las pulseras que esté contigo, cada persona lleva las
que le gustan, o las que le dan, por lo que habrá personas que solo quieran
pulseras de cuero, y rechacen otro tipo de pulseras por su apariencia, sin
saber que podrían ser las más duraderas y que más tiempo aguantarían con ellos,
pero estas personas sienten vergüenza de llevarlas, en fin, allá cada uno con
sus pulseras...
Los tipos de
pulseras son muy variados, algunas son muy vistosas, y todo el mundo las ve y
otras pues mas apagadas o discretas pero también están ahí siempre.
Luego están esas
pulseras que tienes que ir apretando cada día, si se te olvida se te puede caer
y si se te cae piénsalo : ¿Merecía la pena de verdad apretar ese nudo cada día
o te has quitado un peso de encima?
Después hay
pulseras que te están grandes, que por mucho que las quieras mantener al final
en cuanto te despistes se caerán y echarán a volar, otras en cambio son
demasiado pequeñas, te aprietan y por mucho que te guste, tienes que quitártela
antes de que te corte la circulación…
Hay pulseras
nuevas, a las que prestas más atención durante un tiempo y pulseras más viejas
que como ya he dicho, y según mi manera de ver la vida, aunque durante un
tiempo te olvides de que las llevas, cuando vuelvas a mirarte la muñeca van a
seguir ahí, contigo, como el primer día.
Sean cuales sean
tus pulseras, cuídalas, aprieta las que creas que merecen la pena, tira las que
te aprieten y deja caer las que te estén grandes pero sobre todo valora esas
que siempre estén ahí, aunque las mojes, tires, seques, llenes de suciedad o lo
que sea porque esas son las que de verdad merecen la pena y debes llevar
siempre contigo en tu muñeca, o si hablamos de personas, en tu corazón…

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