Come on!

Come on!

martes, 26 de marzo de 2013

Pulseras...


Quizá es un enfoque un tanto extraño, pero no sé, quizá ha sido la inspiración típica que te da la ducha, o el verme las pulseras que suelo llevar ahí mojándose sin quejarse , sea lo que sea le he encontrado cierta similitud con las personas que tengo a mi lado, y bueno, aunque parezca de locos así es y así lo voy a intentar explicar, habrá quien solo vea tonterías y quien vea la realidad que intento explicar, lo dejo en la opinión de cada persona

Las pulseras que llevo, que lleva gente, esas cositas de colores que se enganchan en cualquier lado, que se rompen, que se cambian… para mi forma de ver la vida se podría decir que son esas personas importantes para cada uno. Me refiero a que las pulseras que llevamos podrían compararse con las personas que están ahí con nosotros cada día, porque esas pulseritas lo están, ahí de adorno, pero lo están. Con esto me refiero a que las personas importantes para nosotros son como pulseras, están ahí muy cerquita nuestra, pegadas a nosotros aunque a veces nos olvidemos de ellas ahí siguen…
Dentro de las pulseras encontramos de todo tipo, para empezar hay pulseras buenas y malas, como las personas, las buenas son las que siguen ahí con el paso del tiempo, aunque las mojes, les tires, le de el sol, etc… ahí siguen, aguantando mientras que las malas , son de otra calidad que quizá no aguanten un primer tirón o simplemente se aflojen ellas solas sin que te des cuenta. Cabe añadir que también te definen las pulseras que esté contigo, cada persona lleva las que le gustan, o las que le dan, por lo que habrá personas que solo quieran pulseras de cuero, y rechacen otro tipo de pulseras por su apariencia, sin saber que podrían ser las más duraderas y que más tiempo aguantarían con ellos, pero estas personas sienten vergüenza de llevarlas, en fin, allá cada uno con sus pulseras...
Los tipos de pulseras son muy variados, algunas son muy vistosas, y todo el mundo las ve y otras pues mas apagadas o discretas pero también están ahí siempre.
Luego están esas pulseras que tienes que ir apretando cada día, si se te olvida se te puede caer y si se te cae piénsalo : ¿Merecía la pena de verdad apretar ese nudo cada día o te has quitado un peso de encima?
Después hay pulseras que te están grandes, que por mucho que las quieras mantener al final en cuanto te despistes se caerán y echarán a volar, otras en cambio son demasiado pequeñas, te aprietan y por mucho que te guste, tienes que quitártela antes de que te corte la circulación…
Hay pulseras nuevas, a las que prestas más atención durante un tiempo y pulseras más viejas que como ya he dicho, y según mi manera de ver la vida, aunque durante un tiempo te olvides de que las llevas, cuando vuelvas a mirarte la muñeca van a seguir ahí, contigo, como el primer día.

Sean cuales sean tus pulseras, cuídalas, aprieta las que creas que merecen la pena, tira las que te aprieten y deja caer las que te estén grandes pero sobre todo valora esas que siempre estén ahí, aunque las mojes, tires, seques, llenes de suciedad o lo que sea porque esas son las que de verdad merecen la pena y debes llevar siempre contigo en tu muñeca, o si hablamos de personas, en tu corazón…

No hay comentarios:

Publicar un comentario