Come on!

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martes, 30 de julio de 2013

Todos caemos en la mierda, todos volvemos a subir...

No quiero escribir sobre lo mismo de siempre, esta no. Hoy no voy a dar el discurso sobre cómo ser feliz, que cada uno se las ingenie para eso, hoy quiero dejar mi mente fluir sobre otros temas…
Hoy quiero hablar sobre traiciones, sobre errores, sobre cagadas, sobre la mierda que nos ensucia la mente…
Hoy quiero ser consciente de que todo ello existe y de que se vivir con ello, que hay que saber vivir con ello si no quieres que un día los problemas te coman y te hagan la vida imposible. Siempre habrá problemas, siempre te la acabarán jugando aunque estés completamente seguro de confiar en ciertas personas, no esperes nunca que te den lo mismo que tu das, porque son diferentes, todos somos diferentes y tomamos decisiones mirando por nosotros mismos. Nunca esperes que nadie te considere más relevante que sus propios intereses, eso nunca va a ocurrir.

Vamos por ahí en nuestras etapas de optimismo dejándonos llevar de tal forma que nos gana la inocencia. Después llegan las caídas, los lloros, las quejas y los cambios…

Es un círculo vicioso:
Tu vida está normal, de repente un golpe de suerte, todo va bien, la vida te sonríe, te despreocupas y te convences a ti mismo de que te la suda todo (pero es que realmente no tienes preocupaciones) hasta que algo se vuelve en tu contra y todo cae en picado, te vuelves inseguro, a la defensiva, te haces más fuerte y después cambias algo de ti, cambia tu entorno y todo vuelve a una nueva normalidad, distinta a la anterior aunque igual de estable a la espera de que algo bueno pase y vuelvas a subir…

Y esta no es la parte dura de la vida, esta es la vida en sí, tan pura y real como los sentimientos de amor y cariño, porque hay que saber valorar las depresiones y las malas etapas. Y no estoy hablando de aprender de los errores, que eso está muy de moda decirlo, yo me refiero a comparar, a saber reconocer que un día estuviste ahí abajo del todo y que las cosas siempre pueden ir a peor así que hay que saber agradecer lo poco o mucho que se tenga en cada instante.

Para finalizar, quiero recalcar lo que ya dije antes:

En algún momento dejarás de ser relevante en la vida de muchos de los que ahora te rodean, pero lo realmente importante es que nunca nadie debe ser más relevante en tu vida que tú mismo.

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