No quiero escribir sobre lo mismo de siempre, esta no. Hoy
no voy a dar el discurso sobre cómo ser feliz, que cada uno se las ingenie para
eso, hoy quiero dejar mi mente fluir sobre otros temas…
Hoy quiero hablar sobre traiciones, sobre errores, sobre
cagadas, sobre la mierda que nos ensucia la mente…
Hoy quiero ser consciente de que todo ello existe y de que
se vivir con ello, que hay que saber vivir con ello si no quieres que un día
los problemas te coman y te hagan la vida imposible. Siempre habrá problemas,
siempre te la acabarán jugando aunque estés completamente seguro de confiar en
ciertas personas, no esperes nunca que te den lo mismo que tu das, porque son
diferentes, todos somos diferentes y tomamos decisiones mirando por nosotros mismos.
Nunca esperes que nadie te considere más relevante que sus propios intereses, eso
nunca va a ocurrir.
Vamos por ahí en nuestras etapas de optimismo dejándonos
llevar de tal forma que nos gana la inocencia. Después llegan las caídas, los lloros,
las quejas y los cambios…
Es un círculo vicioso:
Tu vida está normal, de repente un golpe de suerte, todo va
bien, la vida te sonríe, te despreocupas y te convences a ti mismo de que te la
suda todo (pero es que realmente no tienes preocupaciones) hasta que algo se
vuelve en tu contra y todo cae en picado, te vuelves inseguro, a la defensiva,
te haces más fuerte y después cambias algo de ti, cambia tu entorno y todo
vuelve a una nueva normalidad, distinta a la anterior aunque igual de estable a
la espera de que algo bueno pase y vuelvas a subir…
Y esta no es la parte dura de la vida, esta es la vida en
sí, tan pura y real como los sentimientos de amor y cariño, porque hay que
saber valorar las depresiones y las malas etapas. Y no estoy hablando de
aprender de los errores, que eso está muy de moda decirlo, yo me refiero a
comparar, a saber reconocer que un día estuviste ahí abajo del todo y que las
cosas siempre pueden ir a peor así que hay que saber agradecer lo poco o mucho
que se tenga en cada instante.
Para finalizar, quiero recalcar lo que ya dije antes:
En algún momento dejarás de ser relevante en la vida de
muchos de los que ahora te rodean, pero lo realmente importante es que nunca
nadie debe ser más relevante en tu vida que tú mismo.
