Nunca sabes lo que necesitas hasta que te das cuenta de que lo que crees que necesitas no te hace feliz. El corazón no entiende de razones, no entiende de lo que está bien o está mal, solo decide por tí, aunque te niegues a aceptarlo.
El corazón no necesita lo que te mereces, ni siquiera necesita lo que te hace sentir bien, simplemente te aconseja, te ordena y te tortura a conseguir lo que realmente te hace sentir lleno, que no tiene nada que ver con ser feliz, ni con lo establecido en los cuentos de hadas y príncipes azules. El corazón te suplica que busques a esa persona que le hace latir a 1000 por hora, aunque te haga sufrir, y ni siquiera importa el físico...
El corazón busca a ese otro corazón con el cual el tiempo se para, la gente no existe y los problemas desaparecen... El corazón sufre si no se encuentra con el otro corazón y nunca se cansará del mismo, de latir al unísono, de sentir lo más bonito y sencillo en esta vida, amor...
Porque la vida sin amor no tiene sentido y el amor, cuando es amor verdadero tampoco entiende de razones...
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